El comienzo del ciclo lectivo no es solo un desafío académico: también es un momento clave para reforzar hábitos de salud que acompañen el aprendizaje. En diálogo con el nutricionista Samuel García, repasamos las prácticas esenciales que permiten que niños y niñas arranquen las clases con energía, concentración y buen ánimo.
Vacunas, controles y rutinas
El regreso a la escuela es una oportunidad para revisar la libreta sanitaria y asegurarse de que las vacunas estén al día. Los controles oftalmológicos y odontológicos de rutina también son fundamentales: una visión clara y una boca sana impactan directamente en el rendimiento escolar.
Además, la vuelta a clases exige readaptar horarios familiares. Dormir al menos ocho horas diarias y establecer rutinas fijas de sueño reduce la ansiedad y mejora la atención en el aula.
Alimentación saludable: el motor del aprendizaje
La nutrición es el pilar del rendimiento físico e intelectual. Según García, el desayuno es “la primera herramienta para sostener la energía durante la mañana y la tarde”.
Ideas de desayuno equilibrado
Opción 1: Banana + galletas caseras de avena y chips de chocolate amargo.
Opción 2: Ensalada de frutas + sándwich integral de jamón y queso.
Opción 3: Yogur natural sin azúcar + cereales + frutas.
Opción 4: Panqueques de avena y banana.
Opción 5: Fruta cortada + yogur firme + medialuna.
Regla básica: priorizar agua como bebida y evitar gaseosas o jugos industrializados.
Viandas escolares: prácticas y nutritivas
El almuerzo debe combinar carbohidratos, proteínas, vegetales y grasas saludables. Algunas propuestas:
Sándwich integral de pollo, queso y rúcula.
Fideos con brócoli, tomate y huevo duro.
Milanesa de pollo al horno con puré de papa y calabaza.
Arroz integral con atún y vegetales salteados.
Tarta de calabaza y queso.
Alimentos a evitar: galletitas industrializadas, golosinas, snacks fritos y bebidas azucaradas. La regla es clara: “si no tiene envase, es bueno”.
Snacks inteligentes
Para las colaciones, se recomienda un puñado de frutos secos, barras de cereal caseras, ensalada de frutas o galletas de avena. Involucrar a los chicos en la preparación de sus viandas y explicarles el valor de cada alimento fomenta hábitos duraderos.
Más consejos útiles
Sueño reparador: mínimo 8 horas diarias.
Higiene personal: lavado de manos antes de comer y después del baño.
Controles médicos: visitas anuales al pediatra con libreta sanitaria.
Vacunación actualizada: cumplir con el calendario obligatorio y campañas vigentes.
El inicio de clases saludables no depende solo de los docentes: es una tarea compartida entre familias, instituciones y profesionales de la salud. Una buena alimentación, rutinas ordenadas y controles médicos al día son la base para que los chicos no solo aprendan mejor, sino que también disfruten de un año escolar pleno y con bienestar.



