Han pasado casi 23 años desde la desaparición de Sergio Ávalos, estudiante de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo). El caso, ocurrido en la madrugada del 14 de junio de 2003 en el boliche Las Palmas de Neuquén, sigue siendo una herida abierta en la sociedad argentina y un símbolo de las deudas pendientes en materia de derechos humanos en democracia.
Los hechos iniciales
Sergio, oriundo de Picún Leufú, tenía 18 años y se alojaba en la residencia universitaria de Neuquén. Aquella noche salió a bailar con compañeros y fue visto por última vez dentro del local. El sistema de cámaras no funcionaba, había decenas de custodios —algunos vinculados a fuerzas de seguridad— y nadie lo vio salir. Al día siguiente debía viajar a su pueblo para festejar el Día del Padre, pero nunca llegó.
El boliche permaneció cerrado hasta 2011, cuando fue reabierto por orden judicial con el mismo nombre e imagen, lo que se convirtió en un doloroso recordatorio de la impunidad. Luego nuevamente pasado un tiempo se llamó a silencio como la causa.
La investigación judicial
La causa fue conducida desde el inicio por la fiscal Sandra González Taboada, pero nunca tuvo el despliegue ni la prioridad que se observa en otros casos. A lo largo de más de dos décadas, no se han producido avances sustanciales que permitan esclarecer lo ocurrido.
En 2012, la UNCo solicitó ser aceptada como amicus curiae en la causa, iniciativa impulsada por el movimiento estudiantil. Tras una primera negativa, la Justicia reconoció finalmente la importancia de la participación universitaria en el proceso.
La memoria activa en la UNCo
La comunidad universitaria ha mantenido vivo el reclamo. En la Facultad de Economía y Administración se realizan actos periódicos, se colocan carteles y se organizan actividades en cada aniversario. El movimiento estudiantil, incluso integrado por jóvenes que no conocieron a Sergio, sostiene la bandera de su aparición con vida y la exigencia de justicia.
El Consejo Superior creó una comisión ad-hoc para mantener la memoria de Sergio y proponer acciones que fortalezcan la vigencia del tema. La universidad pública se ha convertido en un actor clave en la lucha contra el olvido.
Reclamo al poder político
La comunidad universitaria y organizaciones sociales responsabilizan a quienes detentaban el poder político en 2003 por no haber esclarecido el hecho, y exigen hoy a los poderes públicos que profundicen la investigación y garanticen juicio y castigo a los responsables.
El caso de Sergio Ávalos se inscribe en la categoría de desaparición en democracia, un hecho que interpela directamente al sistema institucional argentino. La consigna “Nunca Más” no puede quedar como un lema histórico: debe ser un compromiso vigente frente a cada caso de impunidad.
En 2012, la UNCo solicitó ser aceptada como amicus curiae en la causa, iniciativa impulsada por el movimiento estudiantil. Tras una primera negativa, la Justicia reconoció finalmente la importancia de la participación universitaria en el proceso.
En los últimos meses del 2025, la causa ha tenido un nuevo impulso en el ámbito federal:
En enero de 2026, el Ministerio Público Fiscal (MPF) presentó un recurso ante la Cámara Federal de Casación Penal para revertir una resolución que había beneficiado a parte de los imputados.
El objetivo es habilitar el juicio oral contra los 19 involucrados en la desaparición forzada de Sergio Ávalos. Actualmente, 11 personas permanecen procesadas, pero la fiscalía busca que todos los imputados enfrenten el proceso judicial.
La definición de Casación será clave: se espera que tras la feria judicial de verano se conozca si finalmente se avanza hacia el juicio oral, considerado uno de los más esperados en Neuquén.
La comunidad universitaria ha mantenido vivo el reclamo. En la Facultad de Economía y Administración se realizan actos periódicos, se colocan carteles y se organizan actividades en cada aniversario. El movimiento estudiantil, incluso integrado por jóvenes que no conocieron a Sergio, sostiene con fuerza la consigna: Aparición con vida de Sergio Ávalos, profundización de la investigación judicial además de juicio y castigo a los responsables.
En 2026, el caso Ávalos se encuentra en una encrucijada judicial: la decisión de la Cámara de Casación puede finalmente abrir el camino hacia un juicio oral histórico. La comunidad universitaria y la sociedad neuquina mantienen viva la memoria y el reclamo, recordando que Sergio es un desaparecido en democracia y que su banco vacío sigue siendo un llamado urgente a la justicia.
El caso Ávalos es hoy un recordatorio de que la democracia no se mide solo por elecciones, sino también por la capacidad de garantizar verdad, justicia y memoria. La desaparición de un estudiante universitario en un contexto democrático obliga a repensar los vínculos entre poder político, fuerzas de seguridad y sociedad civil.
La historia de Sergio Ávalos no es solo un hecho del pasado: es un desafío presente. La universidad, los movimientos estudiantiles y la sociedad en su conjunto tienen la responsabilidad de mantener viva la memoria y exigir justicia. Porque mientras Sergio no aparezca, la democracia argentina seguirá teniendo una deuda pendiente.
Su banco sigue vacío… pero su nombre sigue siendo bandera.



